Sofá esquinero
o sofá en U
Dos formas de organizar el descanso. La mejor elección depende de cómo utilizas el salón y del espacio que necesitas dejar libre.
Qué aporta cada composición
Sofá esquinero
La composición en L puede acompañar dos lados del salón o delimitar una zona sin ocupar ambos extremos. Conviene estudiar hacia dónde se prolonga y qué recorrido deja entre la entrada, la mesa y otras estancias.
Un sofá con chaise longue y un sofá esquinero no ofrecen necesariamente la misma distribución de asientos. Comprueba el plano y la superficie útil.
Sofá en U
Los dos extremos pueden crear una zona de reunión más envolvente. A cambio, hay que comprobar el espacio central y los accesos laterales, especialmente si se añade una mesa de centro.
El número real de plazas depende de las dimensiones y del diseño, no solo de la forma exterior.
Mide el conjunto, no solo la pared
Marca en el suelo el ancho total y la profundidad de cada lado con un material que no dañe la superficie. Incluye la mesa prevista y simula los recorridos que utilizas a diario.
Comprueba la apertura de puertas, cajones y ventanas, así como la posición de radiadores y otros elementos que deban quedar accesibles. Las distancias necesarias dependen de la habitación y de quienes la utilicen.
La orientación «derecha» o «izquierda» puede describirse de forma distinta según el producto. Confírmala en el esquema. No presupongas que una composición es reversible, modular o separable.
Cuatro comprobaciones útiles
Uso: ¿quieres conversar, tumbarte, ver la televisión o combinar esas actividades?
Circulación: ¿puedes entrar, levantarte y recorrer la habitación sin rodeos incómodos?
Dimensiones: ¿has comprobado asiento útil, respaldo y medidas completas de la composición?
Entrega: ¿conoces las medidas de los bultos y su paso por puertas, giros, escaleras o ascensores?
Si la forma en U reduce demasiado los recorridos, valora una composición en L. Si ambas caben, compara cómo se relacionan las personas sentadas y cómo queda el centro del salón.